Programas nuestros, hechos para un oficio concreto
Cuatro productos, cada uno hecho para un problema concreto de un sector concreto. Tres se alquilan por una cuota mensual, sin desembolso inicial; el TPV, por ser desarrollo a medida, se cierra caso por caso. Quien los mantiene cuando cambia la normativa somos nosotros.
Por qué se alquila y no se compra
AlquilerNo hay que pagar el desarrollo
Encargar un programa se paga entero antes de que dé un solo resultado. Aquí se paga una cuota mensual desde que el sistema está funcionando, y ni un euro antes.
La normativa cambia y el programa también
Cada año hay algo: una fecha nueva de Transportes, un requisito de Android, una plataforma de la administración que cambia. Eso entra en la cuota, no en un presupuesto aparte.
Tres de los cuatro no instalan nada en la oficina
El albarán, el control horario y el chatbot viven en servidores nuestros de Madrid, Alemania y Francia —todo dentro de Europa— y se abren desde el navegador, con alojamiento, copias de seguridad y pruebas de restauración incluidos. El TPV es la excepción a propósito: trabaja en el propio mostrador y sigue vendiendo sin internet, y por eso tiene su propio esquema, detallado en su ficha.
Comprar un programa es invertir. Alquilarlo es gastar.
Lo que se explica aquí es el tratamiento de la cuota de alquiler, que es como se contratan el albarán, el control horario y el chatbot. El TPV se cierra caso por caso: si acaba siendo un desarrollo con precio cerrado, lo que le aplica es el otro lado del cuadro, el de la inversión que se amortiza.
Los productos que se alquilan se parecen al renting de un vehículo: se paga por usarlo, no por tenerlo. La diferencia se nota en la contabilidad. Comprar o encargar un programa es una inversión: entra en el balance como inmovilizado intangible, y su coste no se resta de golpe, sino repartido en varios ejercicios mediante la amortización.
Alquilarlo es un gasto corriente del ejercicio. La cuota es gasto deducible del propio año en que se paga, cumpliendo los requisitos de siempre: que esté correlacionada con los ingresos de la actividad, que haya factura y que quede registrada. Y el IVA de cada cuota es deducible mes a mes para una empresa con derecho a deducción.
Además no hay desembolso inicial, no hay nada que financiar y no aparece un activo nuevo en el balance.
Confírmelo con su asesoría antes de contar con ello
Todo lo de al lado está pensado para empresas, que es a quien vendemos estos programas. No aplica igual en todos los casos: depende del régimen fiscal de cada empresa y del criterio de quien le lleva la contabilidad.
Nosotros escribimos programas; las cuentas las lleva su asesoría. Antes de dar por bueno el tratamiento de la cuota, páselo por ellos, que son quienes conocen su caso. Y si les hace falta ver cómo se factura el servicio, se lo explicamos por escrito sin problema.
Precios orientativos, no vinculantes. La información puede contener errores: aviso sobre precios y contenidos.
Esta cuota es la del programa. No es la cuota del mantenimiento informático de su oficina, que es otro servicio, se contrata aparte y tiene sus propias condiciones. Lo que entra aquí es el programa funcionando: el alojamiento, las copias y las actualizaciones cuando cambia la normativa.
Albarán digital para empresas de contenedores
01Sustituye el talonario autocopiativo de las empresas de alquiler de contenedores de obra. El conductor hace el albarán en el móvil en menos de un minuto: fotografía el número del contenedor —que el sistema lee solo y con el que guarda las coordenadas del sitio—, marca el tipo de residuo con un dibujo y recoge la firma del cliente con el dedo.
Funciona aunque la obra no tenga cobertura, y el cliente recibe su copia por correo antes de que el camión arranque. En la oficina, el servicio consta cerrado, el día de alquiler contado y el archivo de gestor de residuos actualizado, sin que nadie transcriba nada.
El documento que genera cumple a la vez con Medio Ambiente y con Transportes: identificación de residuos y carta de porte en un solo papel, con su código QR.
El 5 de octubre de 2026
Ese día el documento de control del transporte deja de poder ser de papel: tiene que ser un PDF con un código QR público. Lo dice la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible, y es normativa estatal.
Si tiene una empresa de contenedores, lo primero es comprobar si le afecta. Eso lo miramos gratis.
TPV a medida, con VeriFactu dentro
02Un terminal punto de venta escrito para el oficio de cada comercio, en lugar de un programa genérico al que hay que amoldarse. El que estamos construyendo ahora es para un comercio con dos tiendas y un almacén central.
Funciona en Windows y se sigue vendiendo aunque se caiga internet: la venta se registra igual y se envía cuando vuelve la línea. El mismo modelo en ocho tallas y tres colores son variantes de un producto, no ocho productos. El inventario se cuenta escaneando y por unidades —que es lo que mide bien la merma—, y el sistema saca los faltantes, los sobrantes y lo que no se ha escaneado, con el ajuste auditado. El movimiento de stock entre las ubicaciones de la instalación queda en un registro que solo añade y nunca reescribe.
Cada venta sale como factura encadenada e inmutable: una vez cobrada no se puede tocar. Las devoluciones generan una rectificativa negativa enlazada a la venta original, reingresan el stock y emiten un vale con caducidad; y el cierre de caja canta el descuadre.
La caja resuelve el mostrador completo: pagos mixtos —efectivo más tarjeta, con el cambio calculado—, tarjeta regalo y vale, descuento por línea, apertura de cajón y ticket regalo. El arqueo puede hacerse a ciegas, de modo que quien cierra no ve el descuadre, y los permisos van por tres papeles: dirección, encargado y empleado, con selector de lo que puede hacer cada uno.
En qué punto está. Funciona hoy para una tienda: caja táctil, arqueo, stock, empleados, informes y back-office están construidos, con 115 pruebas automáticas detrás. Lo que queda es unir la segunda: la sincronización entre tiendas, los traspasos, los vales canjeables en otra tienda y el back-office central son el paso siguiente, y todavía no están hechos. Falta también la prueba de envío real a la Agencia Tributaria, que depende de tener el certificado electrónico y no de programar.
El 1 de enero de 2027
Ese día VeriFactu pasa a ser obligatorio para las sociedades: las facturas se emiten encadenadas, con su huella y su QR, y el programa que las emite tiene que cumplir. Lo dice el Real Decreto 1007/2023, cuyo plazo aplazó el Real Decreto-ley 15/2025.
De este sistema, la huella SHA-256 encadenada y el QR de cotejo están comprobados contra los ejemplos oficiales de la AEAT, y los registros XML contra sus esquemas oficiales.
Control horario
03El registro de jornada que exige el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, resuelto sin hojas de Excel y sin un aparato de fichaje en la pared. Cada trabajador ficha la entrada y la salida, y el informe mensual por trabajador sale hecho.
La ley obliga a conservar esos registros cuatro años y a tenerlos a disposición de la Inspección de Trabajo. El sistema los guarda y los entrega en el formato en que se piden, sin que nadie tenga que buscar nada.
A cualquier empresa con empleados
Especialmente si hay gente que no está siempre en la misma oficina: obra, reparto, instalaciones o visitas a cliente.
Chatbot de WhatsApp con CRM integrado
04Al WhatsApp de la empresa lo recibe una inteligencia artificial, a cualquier hora. Atiende al cliente, conversa con él y va tomando sus datos, y cuando hace falta pasa la conversación a una persona de su equipo con esa parte ya hecha. Lleva además gestor de correo, y se personaliza según lo que su empresa necesite preguntar.
Y cada conversación queda guardada en la ficha del cliente, no en el móvil de un comercial. Cuando esa persona vuelve a escribir seis meses después, quien la atiende ve todo lo anterior, con los datos importantes en un panel al lado mientras le contesta.
Para dejar de perder mensajes
Los que entran de noche o en fin de semana, y los de quien escribe por primera vez: la recepción queda hecha y llega a una persona con los datos recogidos.
Lo que llevan los tres que van por navegador
IncluidoSus datos son suyos. En cualquier momento se descarga todo —documentos, fotos y el histórico completo en Excel— y se lo lleva. No quedan atrapados dentro de un programa nuestro.
El TPV sigue otro esquema. Trabaja en el propio mostrador y sin internet a propósito, así que ni el alojamiento ni las copias funcionan igual que en los tres de navegador. Cómo se guardan y cómo se sacan sus datos está detallado en su ficha.
¿Le encaja alguno?
HablemosLa primera conversación no cuesta nada, y de ella sale una cuenta hecha con sus números.
Cuéntenos por escrito qué necesita y le contestamos con una demostración y una cuenta hecha. Al teléfono 911 516 746 atendemos consultas de lunes a jueves, de 10:00 a 14:00, para hablar de contratar. Si ya es cliente nuestro y lo que necesita es asistencia, tiene su vía directa de siempre, con la cobertura que tenga contratada.